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Por la Muerte a la Vida

Cerramos esta relación de la vida de la Madre María de San José, Adoratriz Perpetua y Superiora y Maestra de Novicias de la Comunidad de Culiacán, con los datos que la Madre María de los Angeles Cobián, actual superiora de aquella casa, ofrece acerca de la enfermedad y últimos momentos de nuestra biografiada.

Su alta presión en físico tan agotado, por tantas y tan serias enfermedades pasadas, -dice la Madre Cobián-, daba la impresión de que sólo vivía una vida sobrenatural, pues seguía siendo alegre, festiva, cumplidísima de todos sus deberes y delicados cargos, disimulando con una virtud sua­ve, los grandes esfuerzos que a cada momento tenía que hacer para unificarse en todo a su comunidad.

El dia 7 de Diciembre de 1951, -continúa la Madre Cobián su relación-, sufrió la operación de las anginas, la que le ocasionó una gravedad de muerte; sólo por milagro volvió a la vida, pero desde esa fecha desmejoró tanto, que nos tenía alarmadas, porque cada día su presión era más y más alta, sin que al parecer hubiera motivo de ello.

Los médicos que la atendían se mostraban desconcer­tados, pues mientras su estado se mantenía aparentemente bien, confiaban en su buen semblante al mismo tiempo que temían, de su elevada presión, sin sospechar siquiera que pu­diera presentarse pronto el dolorosísimo desenlace que tan­to nos ha amargado.

Desde el mes de enero, hasta el día 11 de julio, último de su vida, vivió en continua preparación para la muerte, cosa que ella quiso disimular aunque inútilmente.

En su vida espiritual, cada día más intensa, iba todo enderezado a la preparación final de la cual llevó rigurosa anotación en sus libros; con este objeto se confesaba más seguido, ardiendo en deseos de purificar su alma cada vez más.

Durante los recreos platicaba el gozo de su alma por su cercana muerte, y cuando le asegurábamos que Nuestro Señor nos la guardaría más’ tiempo, nos respondía: “ya ve­rán cómo cuando menos lo piensen, me encontrarán muer­ta”.

El jueves 10 de Julio, víspera de su muerte, se confesó con extraordinario fervor, no conteniendo la exclamación… “qué agusto quedé”. Luego tomó su cena, y siguió en re­creo hasta las ocho y cuarto. Nadie hasta esta hora podía siquiera presentir el inesperado desenlace, tanta era la tranquilidad y contento que se advertía en el semblante de la Madre.

Al poco rato se recogió llena de una visible paz y jú­bilo. A las once y tres cuartos, tomó el alimento con el que siempre se le ayudaba a conciliar el sueño; al preguntarle si le hacía falta alguna otra cosa respondió: “no, Dios se lo pague”.

A la una de la mañana del día once, se levantó, la her­mana que la atendía, se apresuró a atenderla, pero contes­tó que nada le hacía falta, por lo que aquella pasó a hacer su Adoración. A los tres cuartos, salió la hermana del Ora­torio y al pasar por la celda de la Madre, oyó un ronquido, corrió, le habló, pero encontrándola rígida llamó a toda la comunidad, que luego rodeó su cama.

En ese mismo momento se levantó Mons. Rogelio O1­vera, que vive a media cuadra de nuestra casa, quien le su­ministró el Sacramento de la Extrema-Unción, poco después llegó nuestro Excmo. Padre, tras de él, el P. Manuel Oroz­co, el P. Arriola, el P. Agredano.

Tres médicos acudieron en ese instante y unas religio­sas enfermeras, quienes sin perder tiempo le dieron oxígeno, y la sentaron en una silla, pero ya no habló una palabra, ni pudo hacer ningún movimiento. Así, siempre bajo la presen­cia de un sacerdote continuó hasta las cinco y media de la tarde, en que, sin extremo ninguno y con una sonrisa, fue recogida por el Divino Esposo esta hermosa azucena ven­cida por el peso de sus virtudes…Había cumplido su mi­sión en esta vida, era hora de que su Amado viniera a cor­tarla para llevarla consigo a los goces eternos.

Murió con la tranquilidad de los justos dejando inol­vidables recuerdos y ejemplos de ALMA EUCARISTICA, ¡Víctima, con la Víctima Divina!

Fue y será muy sentida su muerte por sus hijas de Culiacán, no menos que por las numerosas personas que la conocieron y de las cuales se hizo querer por sus cualidades tan atractivas y por su buen corazón.

La veneración que muchas personas sentían hacia ella

ha dado lugar a que constantemente se pidan cosas de su uso, y aún fotografías, siendo además, varias las gracias comprobadas que se han obtenido por su intercesión.

Goce como lo esperamos de la visión beatifica y adore ya sin velos a Aquel a quien adoró tan perfectamente en vida… su JESUS EUCARISTIA, por cuya honra y espléndido decoro, tanto se sacrificó.

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One comment

  1. […] Por la Muerte a la Vida […]



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