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Luces Espirituales

      P. M. MADRIGAL.- He procurado ponerla de todo a todo en manos de Jesús durante la Santa Misa y seguiré haciéndolo mientras le dure su pe­sado cargo. El que se lo dio, le dará fuerzas y hay que ser generosa para aceptar con luz de fe, una cruz que por nosotros El se dignó llevar con tanto amor. (Fragmento).

P. M. HERRERA, S. J.- Lo mejor es, no quejarse de nada y no pen­sar en los defectos de los demás. Que todo agrade, y querer a todos. Las penas y enfermedades que Dios nos manda nos recuerdan que esta tierra no es lugar de descanso. Si así pensamos, las llevaremos con alegría.

P. JAVIER NUÑO.- lo.- No debo temer mi cargo; Dios me lo dio; yo hago 1o que puedo; lo demás a El debo dejarlo. El cumplirá por mí. Con­fianza amorosa.

2º.- Hay que ser suave y enérgica a la vez. Suave en el modo… Enérgica en sostener la verdad, la Santa Regla, la observancia y la orden dada.

3º.- No debo temer el ser amada de las hijas que Dios me di; debo sobrenaturalizar ese amor, amando en Dios, entonces el amor es puro y sólo para Dios. En mi caso hay que amar, saber amar, y dejarme amar, más bien que hacerme temer.

4º.- Debo tener mucha finura en mi amor a Jesús y por este medio de intimidad, unirme más y más a El. Así repercutirá mi vida de intimidad con El, en las demás.

5º.- Mi oración por ahora, SILENCIOSA PERDIENOME EN DIOS, se me dice es buena, y debo seguir así.

6º.- A los superiores debo decirles directamente, es decir, sin inter­mediarios, todo, aun cuando yo saliera perdiendo en la estima, siendo en bien de mi comunidad, éste debo preferirlo al bien individual aun cuando me cueste.

1937 (Sin mes ni día)

P. PEREZ y P. S. M.-Hay que vivir en el mundo, cual si en él no se hallara, sin olvidar que Dios no nos envía o permite pruebas por encima de nuestras fuerzas.

Las salidas al mundo hacen que se nos infiltren sus máximas, y éstas seducen nuestra debilidad para evitar la lucha de nuestra curiosidad, nues­tro amor propio, nuestro celo, etc. Este es uno de los principales escollos en nuestro perfeccionamiento, pues no podemos servir al mundo y amar al mis­mo tiempo a Cristo.

Guarda con sumo cuidado la puerta de tu Corazón vigilando sus afec­tos y encaminándolos al verdadero amor a Jesús.

Mayo de 1937

Pido para ti sobrado espíritu de fe que hace soportar todo con ge­nerosidad y abandono filiales.

         Guárdate siempre tranquila pues esto es de suma importancia en la vida interior. Colócate en manos de Jesús, cual si fueras una pelota de juego, para que El se divierta. Que el valor de tus pruebas no se pierda, por mu­cho que se prolonguen; emplea todos los medios que la oración y el consejo le ofrezcan. Hecho esto, NO TE PREOCUPES SI ERES O NO, CAUSA DE CON­TRADICCION EN TU COMUNIDAD.

Junio 15 de 1937

Me contento ahora con decirle que si Dios está con usted, ¿quién está contra usted? Y lo está porque sus superiores la apoyan.

Lo que importa es Dios. Las criaturas en cuando nos sea posible, lIe­vémoslas a El, pero sin apocarse.

Sea lo más bondadosa posible con todas pero exigiendo a1 mismo tiempo el exacto cumplimiento de la Regla; adelante, Dios la ayuda y sus superioras la sostienen, no desmaye, adelante, valor y confianza en el que todo lo puede.

P. JAVIER NUÑO.-Intensa unión con Dios. Abstracción de todo lo que me impida esta unión para tener presente a Dios en cada instante, y estar yo a la suya para acrecentar mi vida de intimidad con El.

Avivar el espíritu de fe como súbdita fiel para con mis superioras y procurar tener ideas claras para ser en este caso lo que debo ser, y no más.

Examen Parlicula.— Perfeccionar el momento presente. Preguntarme en cada acción: ¿C6mo haré esto con más perfección?

Procurar hacer antes de cada recreación una visita a Jesús Sacramen­tado, y si no puedo ir a la capilla, aunque sea en espíritu, encomendándole mi recreación para que sea según su divino Corazón.

19 de octubre de 1938

No debo desanimarme por lo que me acontece actualmente; el Señor me protege.

Me dijo en nombre de Dios que Nuestro Señor, está contento conmigo, y que le estoy agradando con mis esfuerzos que hago aunque no los crean tales.

Que mi camino está bien determinado y que es bien seguro; que no tema estar en engaño, y que sería imprudencia grande pensar en retroceder o tomar otro, pues todo sería pérdida de tiempo y frustración de los designios de Dios sobre mí, pobrecilla. Todo lo contrario, debo ser muy fiel a él y no ponerle obstáculos.

En cada acontecimiento de mi vida, agradable o no, debo decirme: si yo logro con esto ser más de Jesús, manifestándole con ello amarle más, tan sólo por agradarle más, y por lo que en ello sufra, parecérmele más… con lo cual le ayudaré e conseguir sus fines en mí, seré feliz; y al hacer esta re­flexión entregarme de lleno a obrar con la mayor perfección en el momento presente. Este será mi propósito de retiro de mes; si logro eso, venga lo que viniere, siempre será bueno.

En cada uno de mis sufrimientos, dar gracias a Dios y preguntarle: ¿Por qué te ocupas tanto de mi, Jesús, siendo yo tan pequeña? pues el dolor es tan grande! y verlo así de verdad.

Unir mis pequeños sufrimientos a los suyos y a sus intenciones amo­rosas sobre mí.

Pensar muy seriamente que a medida que esté desprendida de mí y de las criaturas, tanto más seré de Dios, pues el yo, es el mayor impedimen­to, ya que nuestro amor propio siempre nos separa de Dios.

Para asegurarme que mi camino es de Dios y El está contento de mí; dijo que estaba seguro de que si en ese instante muriera, N. S. me recibiría en su Divino Corazón lleno de gozo.

Y finalmente para que quedara con mucha paz de todo lo que él me decía, él sería responsable ante Dios, y con gusto lo hacía de eso y de todo.

Mi modo de oración de estar puesta como a las Divinas miradas de Jesús, lo aprobó en todos sus puntos.

Aconsejándome no me desanime cuando ella sea de pura lucha.

El día de la fiesta de Cristo Rey, (30 de Octubre de 1938) me acon­seja dé a Jesús el “Sí” que me pide, y sin temor, sólo para que El goce en mí.

Dice que Dios no me quiere alma vulgar y esta es la causa de muchos “porqués” desconocidos para mí en mí.

Mis exámenes igual; perfeccionar el momento presente y buscar la mayor intimidad con Jesús.

Día 9 de noviembre de 1938

He de buscar en todo darme, darme y darme a Dios y sólo a Él.

Cuando sienta soledad y vacío en torno mío, regocijarme venciendo la naturaleza, y entregarme así sola más y más a Dios; saber aprovecharme en­tonces de su Divina presencia, que me retira y aísla de todo para poseerme más plenamente.

Cuando advierta que por desconfianza se me vigila, gozarme y pen­sar que los dulces ojos de Jesús, son los que me siguen a donde quiera con delicadeza divina. LIenarme entonces de su mirada, sin poner obstáculo o eva­dirme a dicha vigilancia, antes bien, por muy doloroso que me sea, exponer­me a ellas, y volver sonrisas a quien me vigile.

Muy puntual, exacta y dócil a mis obligaciones de súbdita para con mis superioras.

En cuanto a mi conciencia, descargarme enteramente sin inquietudes en mi Director, pues me volvió a asegurar que él respondería por mi ante Dios; esto me libra de muchas inquietudes y temores.

Dice debo gozarme en no tener a nadie en comunidad que intime conmigo; que al rodearme N. S. de esta soledad y aislamiento aparente, es que me quiere más suya, absolutamente para El.

Que debo dejar a N. S. la dirección de mi alma, sin determinarle sus caminos, sino secundándole amorosamente.

Que no me turbe por cualquier suceso; que sobrenaturalice todo, y así nada será capaz de arrancarme la paz del alma.

Que tenga firme seguridad en que todos los acontecimientos no son más que medios para pertenecerle más y más a Jesús y sólo a El.

Por último me bendijo con una bendición muy especial, para que ha­ya en mí abundancia de Dios y El se me comunicará plenamente; que con ella, quería que tuviera superabundancia de paz, fundada en la pureza de intención, espíritu de fe y mi entrega total a Dios.

Diciembre 28 de 1938

Espíritu de fe.

Ser transparente para mi nueva superiora por la  confianza.

Vuelve a recomendarme que me sirva de los acontecimientos para unirme cada vez más a Dios..

Dejar en olvido lo pasado y lo presente; darles importancia sólo por lo sobrenaturalizado que estén según mis esfuerzos.

Mantenerme sencillamente como una novicia, mostrando a Jesús ca­da vez más mi amor a El y a mis superiores, el anhelo de ser toda de Dios.

Confiar en Dios plenamente, viéndolo todo venido de su mano para mi bien.

Que él se encargará de avisarme lo que crea necesario que yo sepa; por lo demás, aunque ignore algunas cosas, debo permanecer en paz. Mis votos y promesas particulares están en pie mientras mi voluntad no retroceda.

Mi examen particular el mismo: Ir a Dios en cada una de mis accio­nes teniendo cuidado de perfeccionarlas cada vez más con grande amor a la vida ordinaria.

Enero 11 de 1939

Cómo quisiera que me entienda; debe estar tranquila pensando en el grande amor que Jesús le tiene; que El es quien la vigila, la cela, la acompaña y la mira sin cesar. A esto corresponda usted con ilimitada confianza, amor y abandono.

Tenga paz pues lo que le pasa, todo puede servirle de medio para ser santa. No se inquiete, ponga su seguridad en Dios.

Creo voluntad de Dios pase unos meses con su familia; después, Dios dirá; sea generosa.

Enero26 de 1939

Los medios que ha procurado para alcanzar la paz de su alma, están muy buenos.

Sólo debe preocuparse por una cosa: el cumplimiento de la Voluntad de Dios.

Al salir a su familia, a sólo eso debe dedicarse, y a estar mejor de salud. No tenga temores, Dios nos va a decir qué hacemos.

Usted será siempre religiosa.

Quiero que en su casa, piense usted con calma qué quiere Dios de usted.

Yo me hago responsable de usted.

Aunque todo esté contra usted, Dios siempre está con usted. Sus exá­menes, oraci6n, etc., están bien.

Febrero 22 de 1939

Dice no me preocupe nada más que en cumplir con toda perfección la voluntad de Dios.

Atender a mi salud y no pensar en lo pasado.

Marzo 8 de 1939

Mi única preocupación dar gusto a Jesús y… la salud, esto como deber impuesto.

Marzo 22 de 1939

Ir arreglando todo, de modo que pueda ajustarme lo más que pue­da a la perfecta observancia.

Marzo 29 de 1939

Recogimiento, exactitud, observancia.

Atender mi salud… ir pensando en qué cosa encontraré la paz.

Junio 14 de 1939

Su camino, dice, es santo, por él encontrará a Dios y lo que El quiere de usted, de tal manera que cualquiera dificultad o sufrimiento causado por seguirlo fielmente, la llevará a la más grande santidad; y en sus lu­chas, recuerde esto que le he dicho.

Usted tiene ahora lo que a todo mundo pasa después de una resolución formal que se ha tomado. Viene casi siempre en seguida la desolación, pero en este tiempo hay que perseverar con ardor en todas las prácticas de piedad en aquello que exige este estado que quiere uno abandonar.

No tema; Dios está contento de usted; procure darle pruebas de amor.

Junio 1º.de 1939

Me parece de Dios su resolución: cambiar de casa.

Persevere en esta resolución mientras N.S. no manifiesta otra cosa.

Sea en esto muy generosa con Dios. Esté en paz. Adelante, y mucha oración.

Agosto de 1939

Es natural que vaya sintiendo las consecuencias de su resolución toma­da, pues ella la va a despojar de cuanto había sensible a su alrededor, pe­ro piense que si es generosa y todo se lo da Dios, gozará después de mu­cha paz; todo es de Dios, adelante!

Y sírvase de lo natural para elevarse a Dios sobrenaturalizado todo por la meditación.

Septiembre de 1939

La renovación de sus votos en esta ocasión, con todas sus circuns­tancias, quizá sea la más agradable a Dios de cuantas ha hecho; hágala con alegría y por secundar sus designios. El está muy contento, yo se lo ase­guro.

Octubre de 1939

No piense más en su ida hasta que ella sea; entre tanto, únase más a Dios y las circunstancias de familia, hágalas favorables a usted, viendo en ellas sólo medio para estimar y agradecer más su vocación y despren­derse más de la tierra.

Noviembre de 1939

Se la he encargado totalmente a Jesús; El la ha tomado. Tenga ili­mitada confianza. Usted en su nueva vida, será muy feliz.

Diciembre de 1939

Víspera de mi viaje a Autlán. Bendición especial; ternura de Padre alentándome. Promesa de tenerme siempre presente en Dios.

Entre de lleno a la perfecta observancia, perfeccionándola siempre y únase en todo a la voluntad de Dios.

Estoy seguro de que tendrá allá los medios más eficaces para ser santa.

Se lo pediré siempre a Jesús. Adiós.

fiat.

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