h1

Espinas

Que el cargo de Superiora de una Comunidad, tenga en si sus dificultades y problemas, es cosa obvia y natural. Si en el orden humano, todo cargo implica una serie de es­fuerzos, contrariedades y trabajos, esto vale con mayor ra­zón en el cargo que la Madre María de San José desempe­ñó por dos trienios consecutivos como Superiora y Maestra de Novicias en el Monasterio de Culiacán.

En el mundo, todo puesto lleva consigo sus bemoles. pero estos serán de carácter material, ya que acá se juegan intereses materiales. Cuánto más difíciles serán estos pro­blemas y cuánta mayor responsabilidad tendrá quien al frente de una comunidad de religiosas deseosas de santidad, debe velar y custodiar todo lo que a esto conduce. Aquí se juegan intereses sobrenaturales. Va aquí de por medio la condenación de una alma, o su santificación y salvación. Un alma en un convento está tan expuesta a condenarse. como lo está una alma en el mundo. Las facilidades para una alta perfección, son mucho mayores en el claustro, pe­ro el ríesgo de condenación es el mismo.

Y hay que pensar que quien está al frente de una casa de religiosas lleva sobre sí la responsabilidad de la salud espiritual de aquellas almas. Si un alma desborda en sí los más altos niveles de perfección, la superiora habrá de participar del mérito de aquella santidad. Pero si una alma llega a caer en las redes del demonio, y no labra de hecho la obra de su santificación, sino que por el contrario, da en­trada a la trama de sutilezas diabólicas con que el enemigo combate a una religiosa, hay que temer por la víctima del engaño, y hay que temer también por la superiora de aque­lla casa que no ha orado, que no ha luchado, que no ha vigilado lo suficiente sobre el rebaño puesto a su sombra.

La Madre María de San José, en su actuación como Su­periora de Culiacán, tuvo un doloroso caso, que vamos a descubrir aún a riesgo de sorprender a personas timoratas y de criterio menos equilibrado.

Una religiosa de la Comunidad de Culiacán, víctima del .demonio, como lo somos o lo podemos ser todos los mor­tales, se convirtió de pronto en motivo de disipación e indis­ciplina para aquellas religiosas. Satanás no descansa. Com­bate con más fuerzas a quienes sabe que pueden alcanzar ma­yor gloria. Por esto no debe extrañar el presente caso. Por lo demás, al fin de cuentas, la prudencia y suavidad de la Madre, así como su insistente oración, hicieron vanos los intentos diabólicos. La Comunidad siguió su marcha. La Ma­dre de San José continuó su vida de santidad. Lo único que fue necesario hacer, lo que la prudencia exigía, lo que se hace siempre en casos semejantes, fue cortar el miembro dañado para que no fueran a ser dañados los demás.

Pero veamos en sus mismas palabras la sucesión y so­lución de este caso. Habla en su diario, después de haber expuesto el asunto a su Director Espiritual…

“El caso expuesto le parece serio; dice que hay que ver la Comuni­dad, no el bien particular. Considera algo enredado el asunto por haber visto en mi exposición cosas buenas y cosas muy reprochables. Me dijo que hay que exigir la obediencia, es piedra de toque. No debo ceder ni en lo más mínimo por respeto humano; sí, por salud o petición especial; se debe oír y tener paciencia; al oír debo ir haciendo juicio recto, Dios me ayudará, El hablará por mí, está obligado, pues El quiso fuera yo la Superiora…Después abandonarlo todo a El. juzgar así: esto sí,  esto no… etc. Juicio recto sin miras humanas.

El Padre X me ha respondido muy satisfactoriamente a más preguntas que le hice, (11 de Abril de 1950). Si ella, la Madre X no manifiesta de manera estable su deseo de quedar en esta casa, si no le llena nada, si no se entiende con nadie, si a todo pone defecto, habrá que proponerle su ida… en la primera ocasión. Si en palabras, escritos, comentarios, etc., es una y en la práctica otra, tengo señales inequívocas de un espíritu religioso estragado, ofreciéndome a la vez puntos muy claros en qué reforzar­me y desechar de mi parte toda responsabilidad…

Jesús, ¿a dónde irá? Tú viste mi buena voluntad; viste mi única in­tención, ahora, todo lo entrego, dispón Tú… Seré tu pobre canal o azo­te… Así lo pienso a veces.

Día 12.- Ante Jesús Sacramentado me permito hacer anotar lo que el mismo Jesús me indique:

Llamar a la Madre. Decirle: yo he visto, Madre, que usted no se adaptará nunca a nuestra vida, pues no sólo se le nota disgusto, desilu­sión, sino hasta lo dice. Nada le puede llenar. No ha entrado a nuestra vida. Las hermanas son para usted muy insignificantes,.. Ha dicho que no comprende a su Superiora… Yo le he sugerido se privara de externar al­gunas cositas en los recreos y no lo ha podido hacer.

A nadie incomoda su actitud de enferma, usted lo sabe bien, pero sí, las ansias que manifiesta por salir, por comunicarse con los demás, por verlo y saberlo todo, (aparte teniendo la falta de su oído) no le llenan me­dicinas… doctores… sacerdotes… y usted ve que no podemos de otro modo.

Respecto de su ropa y demás, es exigentita, si tenemos en cuenta la inhabilidad de las hermanas y la pobreza de la casa, Cuando se contraría lo externa con palabras dolorosas, que son la causa, precisamente de que nadie quiera responsabilizarse de usted.

Las Madres me han dicho que absolutamente no desean que se que­de, porque sienten que no se amoldará a nosotras, ni nosotras a usted; que más vale que no se agotara esperando el calor porque iría mala; algunas hasta me aseguran que no va a perseverar. Comprenda usted, Madre, lo doloroso que para mí es hacerle saber esto, pero ya usted me dio ánimo; ya dos veces que me dice que más vale se lo diga todo. Creo que en caso de separarse, irá con su papá o el Padre su hermano; a ellos debo entre­garla en caso de que esto decida y deseo me resuelva luego para aprovechar un conducto que habrá pronto.

En caso contrario, Madre, debe usted comprometerse, ante todo a tratar de adaptarse, cuanto posible le sea a nuestra .Comunidad, las normas de ella, nuestra Santa Regla. Fiel cumplimiento de los santos votos, y obedien­cia, observancia, haciendo por convivir con nosotras, de modo que ya no la sintamos como miembro extraño.

En segundo lugar, deben acabarse las murmuraciones de las cosas que ha dejado, el excesivo deseo de darse a conocer. Esto queda a nuestro cri­terio.

En seguida, huir de singularidades, contentarse con el confesor de la Comunidad, no platicar en carta a seglares, nada de esta casa; somos po­bres, adaptarse a nuestra pobre vida, algunas somos rústicas, ¡súfranos! En lo que mira a sus necesidades, incondicionalmente queremos ayudarlas, dí­gamelas, aunque sea por escrito, deseo vivamente ayudarla, aunque sea en esto, ya que espiritualmente no pude.

Por último, le sugiero que se porte ante la Comunidad, como si de veras nos entendiéramos mutuamente, para evitar malas interpretaciones. En esto prometer ser fiel, sólo por bien suyo. Esta su pobre hermana, así lo hará.

DIA 14.- Me llamó a solas la Madre X y me :expuso lo siguiente: No me confesaré más con el Padre… adentro en la capilla, pues al manifestarle que haga por adaptarse al confesor de la comunidad, y evi­tara mil cosas, me dijo: ya las cansé; y no es eso, sino que se quieren evitar los abusos en este caso. Dice que se confesaré antes de Misa en el biombo, si el Padre… quiere.

Que conmigo no le importa seguir distanciada; yo le aconsejé que entonces me prometiera portarse exteriormente como si estuviéramos per­fectamente de acuerdo en todo.

Día 27 de abril.- Hablé con N. Excmo. Prelado

Me desahogué…Me dijo: casi creo que no debo pedir a Roma esta licencia. Le pedí me apoyara y me contestó, que esto es más bien cosa que debe decidir el Consejo. En eso quedamos. Espero la primera opor­tunidad para exponerlo. Fiat, Jesús. Sé  que hará lo mejor para todos.

Día 28 de Abril.- La Madre quiso hablar con N. Excmo. Prelado y el resultado fue que se va. Ella expuso sus razones; nuestro Excmo. Pre­lado, acabó por decirle, según ella me dijo: “A usted sí le conviene estar aquí, a la Comunidad no”, y ella resolvió, irse… le costaron lágrimas… a mi también.

Dice que irá a Guadalajara. Allí Dios dirá a dónde debe ir. Me pi­dió no la abandone, quiere tener un apoyo… ¡Pobrecitl! Le aseguré guar­dar con toda cautela y prudencia el secreto que me confía, (quiere que no se sepa que no podría volver… ) Yo quiero consultar sobre esto.

Día 30 de Abril.-Avisé a N. Excmo. Prelado, que estoy al tanto de que la Madre se irá; que para proceder, pido su licencia de que se vaya en avión, por economizar pasajes y evitar viajes, etc., lo cual me concedió.

Ahora me ha resultado la Madre con que no se irá, que siente turba­ción, que nada puede decidir, que siente repugnancia. ¡Como quieras, Jesús, como digas, es asunto tuyo!

Día 1º de de Mayo.- Hoy me habló la Madre, dice que si no la corre­mos, no se irá, que desea hablar con el Padre Rector, y que se atendrá so­lamente a lo que él diga.

Día 2 de Mayo.- Habló la Madre con el P. Rector. Dice que saldrá hacia Guadalajara en el avión del viernes 5.

Día 3 de Mayo.- Ma llamó la Madre antes de Misa, sin aún levan­tarse; me dice que no se irá, que antes muerta que dejar de ser adoratriz.

Después de ver todas estas cosas, ya podrá tomarse una idea del peso que la Madre de San José llevó durante tan­to tiempo sobre sus hombros, y de lo que, casos como éstos, signif1icaron para su delicada y escrupulosa conciencia.

Pero vale insistir en su espíritu de entrega total a Dios.

Quiere el bien de la Comunidad. No quiere que el mal ejem­plo se difunda, pero al mismo tiempo le duele tomar una de­terminación que ha de herir a aquella religiosa. En aquella encrucijada su espíritu sobrenatural lo resuelve todo entre­gándose a El, pidiendo de El la luz para proceder confor­me a su voluntad.

Si la Madre que aquí se menciona, se separó al fin de la Comunidad, es cosa que no aparece al fin en las anota­ciones de la Madre de San José, aunque a decir verdad po­co importa esto, pues si el caso fue desenvuelto en estas pá­ginas, se hizo tan sólo para poner en evidencia la responsa­bilidad que el cargo de superiora implicaba y la delicadeza de conciencia y entrega de todos sus problemas a Dios, con que la Madre salía avante de toda dificultad, sacando ile­sa a su comunidad y a su conciencia, y salvando así a una alma expuesta a perderse por permanecer en un lugar en donde no debía permanecer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: